La importancia de respetar la inocuidad y la calidad en la cadena hortícola familiar

 

 

Muchas de las hortalizas frescas que consumen diariamente millones de personas, fundamentalmente quienes viven en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) y en el conurbano bonaerense provienen del Cinturón Hortícola Platense, ubicado en los alrededores de la capital bonaerense y la región más importante de producción de hortalizas frescas bajo cubierta del país.

Desde principios del siglo pasado hasta la actualidad el Cinturón Hortícola Platense cumple un rol importante en la actividad hortícola nacional, desde el punto de vista productivo y comercial.

En los últimos 20 o 30 años, se ha registrado un salto de calidad y magnitud sin precedentes de la horticultura platense posibilitado, principalmente, por la profunda incorporación de la tecnología del invernáculo y por una nueva ola migratoria de trabajadores rurales.

En la región prevalecen los establecimientos productivos pequeños de agricultura familiar, con prevalencia de mano de obra familiar, y con superficies bajo arrendamiento de entre 2 y 4 hectáreas. Se estima que entre 3 y 4 mil productores se encuentran en actividad y comercializan su producción principalmente mediante la consignación hacia los mercados concentradores.

El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), acompaña y fortalece la actividad productiva y comercial de esta región hortícola resguardando la salud de los consumidores y el impacto en el medioambiente.

Desde el Centro Regional Metropolitano el Organismo asesora técnica y normativamente en materia de inocuidad alimentaria, al tiempo que instrumenta registros obligatorios y realiza controles en la actividad comercial.

La estrategia desplegada por el Senasa en la producción de hortalizas incluye la inscripción en el Registro Nacional Sanitario Productores Agropecuarios (Renspa), la apertura y cierre del Documento de Tránsito Vegetal electrónico (DTV-e), el Plan de Control de Residuos e Higiene de los Alimentos (CREHA), la habilitación de transportes, el control de etiquetado de insumos químicos (SIFFAB), la habilitación de establecimientos de empaque, el registro de mercados concentradores y operadores comerciales mayoristas (SICOFHOR) y la reciente incorporación de las Buenas Prácticas Agrícolas (BPA) frutihortícolas de cumplimiento obligatorio al Código Alimentario Argentino (CAA).

Desde la perspectiva de la Agricultura Familiar también se abordan estos temas en forma interinstitucional, tanto para la capacitación de los productores familiares como para desarrollar tecnologías apropiadas al sector. La articulación de las acciones en territorio con el INTA, el IPAF Pampeano, la Subsecretaria de Agriculturas Familiar de la Nación y bonaerense –entre otras instituciones– resulta fundamental para lograr un adecuado alcance e integralidad de las problemáticas del sector.

En las temáticas de inocuidad y trazabilidad, así como de normativa sanitaria en general, se trabaja en el marco de talleres de capacitación a grupos u organizaciones de productores familiares. Incorporar estos componentes de calidad e inocuidad en la cadena hortícola es de importancia para que los productores familiares puedan desarrollar su producción con la seguridad de proveer alimentos sanos y mediante canales comerciales formales.

Esto redunda en un menor impacto en el ambiente y en beneficios para comerciantes y consumidores, todo lo cual fortalece al sector hortícola integralmente. La agricultura familiar realiza un aporte fundamental en la producción de alimentos, por tal motivo, el Senasa acompaña y regula este tipo de producción de alimentos de origen vegetal y animal; con el fin de garantizar la calidad e inocuidad de sus productos así como favorecer su comercialización y el desarrollo del sector.







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