Faltante de gasoil, un problema que muchos vieron venir antes de la campaña

 

Las restricciones de venta de gasoil preocupan y mucho. No solo a los productores y contratistas que viven una campaña incierta. También al Gobierno que observa como su política intervencionista le puede caer en contra en su afán por recuperar los dólares perdidos.

Especulación, falta de reglas claras o desinversión, son algunas de las causas que provocan un desenlace preocupante en pleno inicio de cosecha de soja y maíz. Pero el faltante de gasoil no comienza ahora. Más bien se agrava debido a la demanda estacional. Este, se suma a otros problemas que arrastra la actividad agrícola pero con un agravante.

La cosecha sigue en el campo y están en riesgo los pocos dólares que el país necesita para enfrentar la crisis en medio de una campaña agrícola desalentadora por el efecto “La Niña”.

La falta de combustible no es un tema nuevo en la Argentina. Ya desde finales de 2021 se comenzaba a leer la crónica de una historia anunciada. En diciembre, el presidente de la Cámara de Expendedores de Combustibles lo había puesto en agenda. Su titular, Alberto Boz, había adelantado el suceso.

“El problema lo vamos a tener a cuando se levante la cosecha junto al mayor consumo por el movimiento turístico”, había vaticinado.

Coletazos de la intervención.

La falta de gasoil en el mercado argentino se comenzó a profundizar en los últimos días. Y ese faltante tiene una explicación clara: el intervencionismo desarticuló todo el esquema de precios.

Es que existe un valor de importación, que está en torno a 30% por encima del que se vende al público en general, al surtidor, lo que genera pérdidas en la industria, que se compensan en parte con ventas más caras al campo u otros sectores de la economía.

“No alentamos el aumento de precios. Si el Estado quiere tener más barato el precio local que el internacional, tiene que saber que van a pasar estas cosas”, aseguran desde el sector estacionero.

Hoy, en el interior del país, existen cupos de venta de gasoil para contratistas y transportistas, los que se consiguen en torno a los 1000 y 1500 litros diarios. Sin embargo, existe una gran cantidad de equipos de cosecha que necesitan contar mínimamente con 3000 litros diarios para abastecerse.

“Estamos muy preocupados” Luis Leani, es contratista rural en la provincia de La Pampa y observa con preocupación la falta de gasoil en pleno comienzo de la cosecha de los cultivos más importantes.

“Estamos muy preocupados.

Ayer comenzamos la cosecha de soja en General Pico y la situación es alarmante. Incluso hablando con los transportistas de granos, vemos un panorama incierto”, sostuvo el titular de Cámara de Propietarios de Máquinas Agrícolas de La Pampa.

Leani explicó que en General Pico están entregando combustible para el transporte con un cupo de 100 litros por camión y 1500 litros para los contratistas. “Todavía no observamos desabastecimiento, pero tampoco tenemos entrega de cantidad. Nuestro miedo es cuando comencemos de manera firme con la cosecha. Ahí puede llegar a faltar y mucho”, aseguró preocupado.

Según el entrevistado, “estamos en plena época de picado de maíz para forraje y comenzando la cosecha de soja. Con lo cual el consumo está empezando a aumentar considerablemente”.

Además, admitió que muchas estaciones de servicios no reciben la cantidad suficiente de combustibles y su argumento es claro: “Dicen que no les entregan gasoil porque están esperando futuros aumentos”, contó el contratista.

“Hay alarma en los contratistas”.

Salvo en pocos casos, la situación comienza a ser dramática en el sector de contratistas de maquinarias agrícolas. El presidente de la Cámara de Contratistas Rurales de la provincia de Buenos Aires, Fredy Simone, expresó su expectativa por la actualidad. “Cómo país necesitamos dólares.

Por lo tanto es imprescindible recolectar la cosecha gruesa. Sin embargo, nos genera muchas dudas la falta de combustible que atenta contra la producción”, dijo a este medio. Además, sostuvo que uno de los pocos recursos que tiene el país para recibir divisas es la cosecha “y estamos preocupados si vamos a poder recolectarla o no”.

En ese sentido, argumentó que el Gobierno debe tomar alguna resolución rápida para paliar esta circunstancia. “Hay que blanquear el mercado. Si el combustible tiene que subir, que suba. Pero no nos dejen sin la posibilidad de cosechar la producción”, destacó con firmeza Simone.

Por último opinó: “Que el Gobierno absorba el costo político y autorice el aumento del gasoil si es que hace falta. De lo contrario las restricciones van a generar pérdidas de cosecha y menos producción”, cuestionó.

¿Debería subir el gasoil un 30%?.

Muchos se preguntan cómo se soluciona este problema. La respuesta de los petroleros es sencilla. Aumentando los precios de venta, minoristas o al surtidor, es decir en la estación de servicios. Y también los valores mayoristas, que son 15% más caros que al consumidor final. Ese es el valor que paga el campo y a las industrias por ese combustible.

El precio mayorista del gasoil compensa en parte las pérdidas petroleras por la venta minorista. Pero hay otra pregunta latente en el sector. ¿Cuánto deberían subir los precios del gasoil?.

La respuesta es aproximadamente un 30%, dado el contexto internacional, donde ese combustible tiene alta demanda en parte como parte del impacto de la invasión rusa a Ucrania. Una aclaración: las petroleras no importan crudo para elaborar gasoil, sino que compran en el exterior ese combustible ya destilado.

Pero los precios internacionales son más altos que los de producción local. Eso de traduce en un perjuicio muy concreto. El costo de poner en el surtidor mil litros de gasoil importado asciende a US$1500. Por cada litro de gasoil que vende un estacionero en el mercado interno, la petrolera que lo importó pierde 38,63 pesos. Es decir, 350 dólares por cada mil litros comprados en el exterior.

Fuente:ABC Rural.







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