¿Una nueva 125? Por qué el impuesto a la renta inesperada “es similar a las retenciones móviles”

 

Para CRA, la iniciativa del ministro de Economía, Martín Guzmán, presenta múltiples problemas: conlleva a una triple imposición, sería ilegal y se terminaría trasladando a los productores.

Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) se sumó a las voces que en las últimas horas se alzaron en contra de la propuesta del ministro de Economía, Martín Guzmán, de crear el “impuesto a la renta inesperada”. Se trata de un nuevo tributo que afectaría a empresas agropecuarias que, según el criterio del Gobierno, se han visto beneficiadas por la suba de los precios internacionales de los granos.

“El proyecto de impuesto a la renta inesperada anunciado por el Ejecutivo pretende obtener fondos provenientes, en principio, de grandes empresas exportadoras, ganadoras de renta ‘extraordinaria’ por la suba de precios internacionales por la guerra de Ucrania-Rusia, para financiar un bono destinado a población vulnerable, en un contexto de alta inflación que la política económica no soluciona, y genera más pobreza”, advirtió CRA.

Y luego enumeró una serie de puntos que considera conflictivos o poco claros sobre cómo se instrumentará esta nueva imposición, además de asegurar que –de aprobarse– su impacto sería muy malo en las perspectivas productivas.

Problemas de la “renta inesperada”.

“En lo político, no queda claro el camino que se seguirá. El Ejecutivo insiste con medidas incongruentes que no llevan a la salida de la crisis económico-social.

El proyecto de ley debe ingresar en la Cámara de Diputados, tal lo establece la Constitución Nacional, donde el gobierno no tiene mayoría propia”, indicó, como primer punto, CRA.

Luego, señaló que desde el punto de vista fiscal, el proyecto genera un aumento del déficit, porque incrementa el gasto público en 2022, y si se aprobara, se lograría un aumento de recaudación recién en 2023. “Si hubiera anticipos en 2022 (como en el impuesto a las Ganancias), se neutralizaría este problema, en parte, pero no queda clara la legalidad.

Al respecto, claramente hay una triple imposición, con el Impuesto a las Ganancias y con los derechos de exportación, que el fisco ya recauda directamente, tomando la suba de precios internacionales automáticamente”, añadió.

Asimismo, consideró que no queda claro cómo se determinará la ganancia “inesperada”, sobre la base de una comparación entre lo generado en 2022 y lo logrado en 2021.

Impacto en los precios.

Para CRA, además, es inevitable que a este impuesto lo terminen sufriendo los productores, porque las empresas agroexportadoras lo van a terminar trasladando al valor que les pagan por la tonelada. Asimismo, la entidad cuestionó que solo se tenga en cuenta la suba de los commodities, y no lo que se encarecieron insumos claves, como fertilizantes y combustibles.

Retenciones móviles.

Por último, CRA hizo foco también en otro aspecto: opinó que esta iniciativa siembra un antecedente similar a los DEX móviles de 2008 que se pretendió imponer a través de la Resolución 125, porque pretende gravar flujos productivos en función de variación alcista de shocks de precios externos.

Técnicamente, el cálculo de CRA es que los $ 250.000 millones a recaudar informados por el Ejecutivo, hoy representan U$S 2.101 millones, a tipo de cambio oficial. De ese total, si se considera la recaudación por retenciones por sectores de 2021 (estimada, a falta de datos oficiales), y su alícuota promedio proyectada para sectores agroalimentarios, minería e hidrocarburos, se tiene que las cadenas agroindustriales aportarían con este nuevo impuesto adicionalmente U$S 1.941 millones.

“Esto implica, en una estimación que relaciona el nuevo aporte tributario con lo que sería su equivalente en incremento de alícuotas de derechos de exportación, subas significativas de las alícuotas. Es similar a las retenciones móviles”, subrayó CRA.

Y remató: “En definitiva, es claro que hay triple imposición, ilegalidad, y que las empresas exportadoras van a trasladar el impuesto a los productores. Además, se condiciona aún más el escenario 2023/24: se desincentiva la siembra de trigo y maíz, y el uso de fertilizantes. Todo conduce a menores exportaciones, mayores problemas cambiarios y económicos”.

Más críticas.

Mientras tanto, este miércoles CRA emitió un nuevo comunicado al respecto, con más cuestionamientos hacia la iniciativa de Guzmán y del presidente Alberto Fernández, que se copia a continuación: El Presidente de la Nación y su Ministro de economía, anunciaron ayer medidas de orden económico social, cuyos fondos, provendrían de un nuevo impuesto, a la renta inesperada o extraordinaria, sugestivos nombres para el intento de una nueva exacción al sector privado productivo.

Como es habitual en esta administración del Estado, los anuncios, son vagos y confusos, por lo cual no se sabe a ciencia cierta de que se trata el proyectado impuesto, cuál será el hecho imponible, para qué periodo, desde cuándo y hasta cuando se percibirá, quien son los alcanzados, información básica al que debiéramos tener derecho, si nos respetaran como ciudadanos.

Es la forma en que se trata al contribuyente y a la ciudadanía en general, notoria falta de rigor técnico en la medida, un anuncio general y a posteriori un vacío de información que solo genera incertezas, en un momento político – económico, en donde lo único que se tiene es incertidumbre y ausencia de rumbo cierto.

Quienes arriesgan e invierten en el sector agropecuario merecen respuestas concretas y no anuncios parciales, la medida proyectada, parece constituir una triple imposición al sector productivo, en un marco donde la actual percepción de retenciones a las exportaciones carece de apoyatura legal.

El Ministro de economía, conserva un raro privilegio y es el de haber anunciado inflaciones proyectadas, que nunca se cumplieron, sin embargo, pareciera que sus errores de diagnóstico y de macroeconomía, lo obligan a inventar nuevos impuestos, al mismo tiempo que permanecen cerradas las exportaciones, mediante cuotas, permisos e intervención de mercados.

Si eso es su plan, no le vemos otro futuro que el triste declive del presente. El Gobierno no recepta la idea de fomentar inversiones, por el contrario, todo el tiempo busca desincentivarlas, con cepos y aumento de presión impositiva, nadie explica el fracaso de la guerra contra la inflación, solo se busca o inventan ganancias inesperadas o rentas extraordinarias.

Nadie niega la salvaje invasión de Rusia a Ucrania y los efectos en el aumento de precios de algunas materias primas, pero la inflación en Argentina es un problema endémico, cuya causa principal es el constante déficit fiscal y la mirada sin perspectiva productiva, que se traduce en ahogar de impuestos a quien produce.

No alcanzan las retenciones, ni las transferencias de ingresos que ellas producen, el Ministro pretende hacernos creer que solo subieron los precios de los commodities, como si todos los componentes de insumos, se hubiesen quedado inmóviles, resulta penoso el comprobar que un Ministro no puede estar tan alejado de la realidad productiva, tan lejano de lo que sucede en el día a día del interior productivo, que se mantenga al margen del conocimiento, de los valores del gasoil en el interior (además de la dificultad de proveerse del mismo) y de la suba de costos, de todos los demás rubros que hacen a la producción primaria (por ejemplo los insumos clave, como los fitosanitarios).

Nunca estuvo tan clara la visión técnica universitaria, con su aditamento de soberbia, contrapuesta a la realidad económica cotidiana, ello sin duda contribuye a la desazón y el descrédito sobre el futuro económico de la Nación.

Desde CRA, advertimos que, ni la inflación es la que el Gobierno ha pregonado, ni hay renta extraordinaria o inesperada, lo que sin duda existe y es preocupante, es comprobar que navegamos sin rumbo y que más impuestos solo auguran peores resultados.

Fuente: InfoCampo.







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